Wednesday, October 08, 2008

Pintadas discriminatorias en vísperas del Día del Perdón

La asociación que nuclea a 140 entidades judías de la Argentina emitió un comunicado en repudio del atentado denunciado por CASTELLANOS en su edición de ayer. En el mismo sentido se manifestaron la secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Rosa Acosta, el intendente Omar Perotti y los miembros del Concejo Municipal.
El presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Aldo Donzis, expresó ayer su “más enérgico repudio por cualquier expresión antisemita, en particular por la que ocurrió en Rafaela”, en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN).
Según el despacho de dicha agencia “en esa localidad del oeste santafesino aparecieron dos cruces esvásticas pintadas con aerosol que sorprendieron a los vecinos de Rafaela y a la comunidad judía local, que está conmemorando el Iom Kippur ("Día del Perdón"), una de las fechas sagradas del calendario religioso. El ataque antisemita fue difundido por el diario Castellanos”.
En igual sentido se expresaron la secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Rosa Acosta, el intendente Omar Perotti y los bloques que integran el Concejo Municipal de la ciudad.
Las esvásticas quedaron estampadas sobre la fachada del Centro Cultural, que funciona en dependencias la Sociedad Italiana y a pocos metros de la sede de la comunidad judía.
"En tres oportunidades intentaron entrar a nuestro espacio, rompiendo la puerta, metiendo cosas dentro de los candados, y nosotros no hacemos denuncias para no entrar en polémicas. Pero el hecho de que lo hagan durante nuestras celebraciones más sagradas, nos preocupa mucho y nos entristece", afirmó a CASTELLANOS la presidenta de la comunidad, Elke Kurganoff.
El presidente de la DAIA lamentó la aparición de las pintadas antisemitas “sobre todo en un edificio de la comunidad italiana, que es una comunidad hermana nuestra”, al referirse a las pintadas hechas sobre las paredes de la “Societá Italiana Vittorio Emanuelle II”.
La secretaría de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Rosa Acosta, sumó su repudió “al ataque antisemita contra una sede de la comunidad judía en Rafaela, ocurrido hace pocos días, cuando en vísperas de la celebración del Año Nuevo Judío aparecieron dos cruces esvásticas pintadas con aerosol a metros de la sede de la entidad”.
La funcionaria provincial tomó contacto ayer con el titular de la DAIA Santa Fe, Marcelo Borobiof, y con la presidenta de la comunidad judía de Rafaela, Elke Kurganoff, a quienes les transmitió el repudio del gobierno provincial frente a estos hechos discriminatorios, así como su solidaridad con la comunidad israelita de Santa Fe.
Acosta adelantó que solicitará ante las autoridades que correspondan, mediante el acto administrativo pertinente, “que se supriman las pintadas que hagan referencia a conductas discriminatorias en lugares y espacios públicos en todo el territorio de la provincia, a fin de generar una cultura democrática de los derechos humanos y promover el respeto por las diferencias”.

Declaración de Perotti
A través de una carta enviada a Elke Kurganoff, titular de la Comunidad Judía de Rafaela, el intendente Omar Perotti repudió las pintadas antisemitas que aparecieran días pasados en un edificio lindante a esa entidad.
En la misiva, Perotti se solidariza con la institución y la comunidad judía rafaelina, a la vez que se pone a disposición para cualquier necesidad que se crea indicada.
"Agresiones como esta merecen la total condena de toda nuestra comunidad, en tanto intentan quebrar un marco de diálogo y respeto entre todas las expresiones religiosas que tienen vida en nuestra ciudad", manifetó Perotti.
"Hago llegar mi plena solidaridad ante este triste acontecimiento y me pongo a su entera disposición para cualquier necesidad que usted crea indicada", concluye el intendente.
En el mismo sentido se expresaron los bloques de concejales del Partido Justicialista y del Frente Progresista, Cívico y Social.

Noticia con repercusión nacional
Los principales diarios del país dieron cuenta de la noticia difundida en el día de ayer por CASTELLANOS. El diario Clarín de Buenos Aires, en su portal Clarín.com, tituló “Rafaela: denuncian pintadas antisemitas en una fecha sagrada para el judaísmo”; mientras que El Litoral, de la ciudad de Santa Fe, en su portal electrónico, consignó que “Un ataque antisemita conmueve a la comunidad judía rafaelina”. Asimismo, el atentado fue cubierto por los diarios La Capital de Rosario y Crítica de Buenos Aires, además de numerosos portales noticiosos de todo el país.

Wednesday, October 01, 2008

Premio Nobel a la indiscreción

Unas declaraciones del secretario de la Academia Sueca levantan ampollas al tachar la literatura estadounidense de "insular" e "ignorante" frente a la europea. "Estados Unidos es demasiado insular, está demasiado aislado. No traducen lo suficiente y no participan en el gran diálogo de la literatura. Ese tipo de ignorancia les limita. Son demasiado sensibles a las modas de su propia cultura de masas". El peso de estas palabras no sólo se debe a su contundente contenido sino, sobre todo, a su autor. Lo lógico sería pensar que alguien que participa en la decisión anual de conceder el premio Nobel de Literatura como Horace Engdahl, secretario de la Academia Sueca, debería saber medir el impacto de unas declaraciones así. Pero Engdahl no sólo realizó esta crítica abierta a la literatura estadounidense a una semana escasa de que se falle el premio en Estocolmo, sino que rizó el rizo añadiendo: "Obviamente en todas las grandes culturas hay literatura sólida, pero no se puede obviar el hecho de que Europa sigue estando en el centro del universo literario mundial y no Estados Unidos".
Las reacciones a sus palabras, dichas en una entrevista a la agencia Associated Press, no se hicieron esperar en un país que ha albergado entre otros nobel (no muchos, es cierto) a Ernest Hemingway, Saul Bellow o John Steinbeck. "Sería deseable que el secretario permanente de una Academia que pretende ser sabia pero que históricamente ha pasado por alto a Proust, Joyce y Nabokov, por mencionar sólo a algunos de los no-nobel, nos ahorrara lecturas categóricas". Así le ha contestado David Remnick, el director de la revista The New Yorker, en la que han publicado las mejores plumas estadounidenses del siglo XX. Remnick, premio Pulitzer, periodista y escritor, además añadió: "Y si observa con atención la escena estadounidense con la que está lidiando, verá la vitalidad de la generación de [Don] DeLillo, [Philip] Roth o [John] Updike, así como la de escritores jóvenes, muchos de ellos hijos de inmigrantes que escriben en su inglés de adopción".
Es cierto que los propios escritores estadounidenses se han quejado de la falta de traducciones en un país en el que apenas el 3% de lo que se edita procede de nacionalidades de habla no inglesa. "Y los propios escritores hemos hecho una llamada de atención al mundo editorial. Necesitamos más traducciones", aseguró ayer Michael Roberts, director ejecutivo de la asociación de escritores PEN American Center. Sin embargo, ese tipo de insularidad no puede confundirse con el estado de salud de la literatura estadounidense, que hace apenas dos semanas lloraba la pérdida de un autor como el joven David Foster Wallace, considerado uno de los grandes innovadores de las letras actuales. "Creo que los escritores estadounidenses están en la vanguardia del diálogo literario. Hay preocupación por lo que ocurre dentro y fuera de Estados Unidos y eso se refleja en los libros. El intercambio cultural da fuerza a la literatura y en la estadounidense la influencia de la inmigración es muy fuerte. El resultado es un tipo de ficción vibrante y excitante" añadió Roberts. En ese sentido, también señaló que los escritores estadounidenses son los principales "embajadores" de la literatura extranjera en Estados Unidos por lo que no resulta justo acusarles de vivir aislados. "Philiph Roth lleva toda la vida descubriéndole a Estados Unidos grandes autores europeos", dijo Roberts. Una labor que comparten ahora autores más jóvenes como Junot Díaz o Francisco Goldman, que han contribuido al descubrimiento en Estados Unidos del chileno Roberto Bolaño, todo un fenómeno editorial en el país.
Por su parte, Harold Haugenbraum, el director ejecutivo de la fundación que concede los National Book Awards, declaró su intención de enviarle a Engdahl un listado de lecturas imprescindibles. "Este tipo de comentarios me hace pensar que ha leído muy pocos libros al margen de lo conocido y que tiene una visión muy estrecha de lo que significa literatura hoy".


Cinco en 60 años
- A lo largo de las seis últimas décadas, tan sólo cinco autores procedentes de Estados Unidos han recibido el Premio Nobel de Literatura de manos de la Academia Sueca, frente a un claro predominio de autores europeos.
1949. William Faulkner. (Luz de agosto, El ruido y la furia).
1954. Ernest Hemingway. (Por quién doblan las campanas, Fiesta).
1962. John Steinbeck. (Las uvas de la ira, La perla).
1976. Saul Bellow. (Las aventuras de Augie March, El legado de Humboldt).
1993. Toni Morrison. (Jazz, Paradise).


Publicado por Bárbara Célis en El País, Madrid.

Saturday, September 06, 2008

El placer del fotoreportaje

Para cualquier fotógrafo, sobre todo aquellos que como yo, se dedican al fotoperiodismo, el fotoreportaje es un subgénero que provoca grandes satisfacciones. El último que hice se titula "Un día a bordo del Tren Sanitario" y para mi tiene un significado especial porque tuvo lugar en el pequeño pueblo de Las Palmeras, donde en 1938 nació mi padre.






En el camino de Perez Torres

El septuagenario derrotero de CASTELLANOS coincide con las décadas más oprobiosas de nuestra República. Nacido el 7 de septiembre de 1938, es decir, a fines de la denominada “década infame”, nuestro diario, al igual que muchos medios gráficos colegas, debió sortear los períodos más oscuros de la historia nacional, tarea que se realizó de manera digna e íntegra, sin ningún tipo de claudicación.
CASTELLANOS fue desde sus mismos comienzos un medio de comunicación independiente y crítico, aunque también comprometido con valores innegociables como la democracia y la libertad.
Precisamente por el apego que tuvo al principio de libre expresión sufrió clausuras y actos de intimidación que incluso llegaron a comprometer la integridad física de sus fundadores, Francisco Pérez Torres y Juan Bautista Audenino. Las ediciones en papel estrasa que aún se conservan en nuestra redacción, son el crudo testimonio de un pasado sombrío donde el gobierno de turno retaceaba arbitrariamente la provisión de papel para acallar las voces disonantes.
Sin embargo, la historia de CASTELLANOS no sabe solamente de oscuridades, sino también de luminosidades, ya que es uno de los pocos diarios valientes que nunca se callaron, tal como demuestra nuestro decidido y explícito apoyo a los productores de la ciudad y de la zona en el último gran conflicto agropecuario.
No podría haber sido de otra manera, ya que nuestro origen se confunde con el de las comunidades que surgieron a fines del siglo XIX al ritmo de la agricultura, la ganadería, la lechería, el comercio y la industria.
Si algo nos ha distinguido, a lo largo de estas siete décadas largas y turbulentas, creemos que es nuestra coherencia con los principios democráticos y los intereses regionales que estuvieron presentes desde nuestra fundación.
CASTELLANOS no es solamente pasado, sino también un presente mezclado con un futuro soñado. La reivindicación de los valores que nos guiaron desde siempre, sumado a un plan de expansión regional que amplía nuestra área de cobertura a las principales localidades de una vasta región, se potenciará con la nueva planta rotativa que tenemos previsto instalar.
Contrariamente a lo que se pensó, las nuevas tecnologías no eclipsaron los medios gráficos de comunicación, sino que los potenciaron, multiplicando sus posibilidades y redefiniendo su rol en la sociedad.
CASTELLANOS, como otros tantos diarios, logró sobreponerse a la llegada de la televisión y a Internet, porque supo adaptar los principios que rigen el periodismo independiente y crítico a las nuevas tecnologías.
El septuagésimo aniversario nos encuentra fortalecidos, con un pasado que nos motiva y un futuro caracterizado por metas y desafíos periodísticos y empresarios.
Creemos que nuestra historia honra la historia de nuestra comunidad y eso, para nosotros, resulta más que suficiente para seguir en el camino que trazaron nuestros fundadores, Francisco Perez Torres y Juan Bautista Audenino.

Saturday, August 30, 2008

Valparaiso

I

Raquel llegó a Valparaíso por tierra, cruzando los Andes, desde Argentina. El viaje no fue fácil pero ella lo disfrutó mucho. El dolor de cabeza que le produjo el apunamiento, consecuencia directa del ascenso hasta los 4.900 metros de altura, no impidió que se regocijara con la vista del río Agua Negra ni con los glaciares que se encuentran a un costado del camino.
Pasó junto a su pareja unos días en La Serena, donde disfrutó de las amplias playas que tiene esta ciudad balnearia del norte chileno. Como muchos otros turistas, recorrió el puerto de Coquimbo y comió mariscos en las fondas del mercado ubicado a un costado del muelle de pescadores.
Deambuló despreocupadamente sin saber muy bien qué hacer. La aventura que ideó con tanta anticipación en su país de residencia, había terminado y sin embargo, continuaba viajando y se encontraba a miles de kilómetros de su familia y de su hogar.
Pensó en subir hasta Perú, atravesando el desierto de Atacama, el más seco del mundo, según refieren los chilenos, pero descartó la idea sin saber muy bien el porqué. Sin pensarlo demasiado compró un boleto hacia el puerto de Valparaíso, ubicado unos cuatrocientos kilómetros hacia el sur, probablemente atraída por su bello y sugerente nombre.
El viaje fue tranquilo y pudo disfrutar de la vista del océano que la autopista número cinco ofrece espaciadamente en esa parte del país. Sin embargo, conforme el bus avanzaba, trepando trabajosamente las colinas y descendiendo silenciosamente las pendientes, se iba sintiendo agobiada por una sensación extraña de la que sólo podía identificar la desesperanza.
¿Por qué había viajado como un nómada en los últimos cinco años?, se preguntó pero prefirió no contestarse y se embarcó en una charla trivial con su acompañante, quien también mostraba signos de sentirse fatigado.
El bus dejó la autopista central de Chile al atardecer y se internó por la ruta que conduce al mar. Llegó a la ciudad portuaria de noche, arrastrada por un tránsito demencial. La primera impresión no le gustó. El taxi la dejó en la ciudad vieja, frente a un hotel de tercera categoría que amenazaba con derrumbarse.
El incesante ir y venir de los pobladores la dejó perpleja y sin aire. Sin embargo, se dijo que estaría cansada y que luego de cenar dormiría y se levantaría al día siguiente con mejor disposición para conocer la ciudad.
Fue así. Se levantó a media mañana, reconfortada por el largo e ininterrumpido descanso. Después de ducharse desayunó en la habitación, tomó una guía para turistas en la conserjería y salió entusiasmada a recorrer las calles.
El tránsito no había cambiado mucho y vio azorada cómo cientos de minibuses recorren el área céntrica a una velocidad temeraria, compitiendo entre unos y otros y atacando ferozmente al resto de los automovilistas y a los peatones.
La mañana era destemplada. El comienzo del otoño austral, que había pasado casi desapercibido en La Serena, aquí se señoreaba por todas partes, empezando por un cielo plomizo que se asociaba perfectamente con el smog y la bruma marina.
No le interesaba demasiado la historia de Chile, aunque sabía que Valparaíso siempre fue el principal puerto nacional. Además, solía decirse a sí misma y a sus amigos, cada vez que regresaba de una travesía, en reuniones que duraban horas y sus relatos contribuían a aminar, que podía conocerla en su propio país, echando mano a la fabulosa biblioteca municipal de su ciudad natal. En sus numerosos viajes se limitaba a observar a la gente y los paisajes, urbanos o silvestres, volcando todo en cuadernos de papel reciclado.
Claro, ahora todos los jóvenes de su país viajaban compulsivamente, sin saber por qué y para qué. Pero ella no se parecía al promedio. Prefería salir sola, o como en este caso, con una pareja no muy estable, y mezclarse con los nativos, moviéndose de país en país sin un plan preconcebido.
Su amigo intuía que le gustaría encontrar un lugar en donde quedarse y que el movimiento continuo que se imponía a sí misma comenzaba a angustiarla. Las memorias de los distintos lugares que había visitado a lo largo de los últimos años empezaban a confundirse. Con frecuencia cambiaba el orden de cada viaje y situaba las experiencias que había vivido en los sitios equivocados. ¿Fue en Madrás donde compramos el kaftan azul bordado?, le preguntaba a su compañero de aventuras, con una expresión más parecida al ruego que a la interrogación.
Por eso llevaba consigo su diario de viaje, donde registraba sin método alguno todo tipo de hechos y observaciones. Esa mañana, en el café del mirador del puerto, al que había llegado mediante los pintorescos elevadores públicos que caracterizan a Valparaíso, anotó una frase extraña: “Volver no tiene demasiado sentido”.
Mientras bebía su café expreso, observó la anotación que había realizado unos minutos antes. Su caligrafía había desmejorado en los últimos años, aunque todavía conservaba la sobria elegancia adquirida durante la escuela básica. Le gustaban los trazos verdes sobre el papel amarillento y esa sensación la ayudó a dejar de lado el sentido de la frase. “Joder, estás viajando, Raquel”, se dijo mientras echaba una nueva mirada a la vista del viejo puerto ultramarino, donde el color verde oliva de los buques de guerra contrastaban con el colorido de los transportadores de contenedores que llegaban desde todas partes del planeta.
Entusiasmada, prefirió regresar a pie, bajando por las calles empinadamente serpenteantes, sabiendo que lo más probable es que fuera a perderse. La sensación de la bajada abrupta la regocijó. Las piernas caminaban solas, tomando la delantera, obligándola a inclinarse hacia atrás para no caer de bruces. Un leve cosquilleo le subía desde el bajo vientre y le subía por el torso, cambiándole la expresión de la cara que recibía con gratitud la frescura de la brisa marina.
Contempló satisfecha cada una de las pintorescas esquinas, con el detenimiento fugaz aunque atento de los mejores fotógrafos y se internó por la caótica área comercial como si en realidad estuviera en otro mundo.
Llegó al destartalado hotel fatigada y con las piernas temblorosas, gracias a las indicaciones que le dio un transeúnte de aspecto amigable. Se recostó en la vieja cama de hierro cerrando los ojos, tratando de retener y reproducir las imágenes que captó durante su paseo de ascenso a los morros. Se durmió viendo una esquina de color cielo y un barco con contenedores rojos, amarillos y azules brillando en medio de la brumosa bahía.

II

Se despertó al anochecer con el ruido de una bocina y los reproches de una pareja. Miró asustada el reloj y por un momento pensó que no sabía donde estaba. El acento chileno de los contendientes y el olor a humedad del cuarto la devolvieron rápidamente a la realidad. Se preguntó que hacía allí y se dio cuenta que su amigo la había abandonado una vez más.
La relación que mantenían no podía ser encasillada. Su madre siempre se lo recriminaba, puesto que Raquel era la menor de tres hermanas y según su estrecho parecer, había llegado al mundo para complicar lo más simple.
A sus 35, su atractivo no solamente no había retrocedido, sino que incluso hasta se había intensificado. En la penumbra del cuarto, recordó la tarde en que un amigo le dijo que estaba en la mejor edad para una mujer y aunque se sintió halagada, lo rechazó sin mayores miramientos.
Nunca había podido aferrarse a un hombre y en cierto modo sufría por ello, aunque muchas veces disfrutaba de su libertad, una libertad que en los peores momentos se transformaba en una soledad amarga que amenazaba con destruirla.
La comparación con Margarita y Antonia, sus dos hermanas mayores, no la favorecía en absoluto. Las dos se habían casado jóvenes, luego de breves frustraciones amorosas y le habían dado a su madre varios nietos tan adorables como revoltosos.
Ella seguía allí, a un costado, tratando de esquivar las acusaciones de su madre, viendo cómo las familias de sus dos hermanas se ampliaban y consolidaban prácticamente si sobresaltos.
Disfrutaba del contacto con sus sobrinos pero le dolía el progresivo silencio amonestador en el que se iba sumiendo su madre, conforme iba envejeciendo. Lo que al principio no eran más que lógicas prevenciones, con el tiempo habían mudado en amargos y silenciosos reproches.
Sin embargo, la frustración de su familia no era de gran importancia para ella. Si bien ocupaba gran parte de sus pensamientos, hacía varios años que se había entregado a quienes la juzgaban. Ahora buscaba otras cosas, aunque no sabía bien cuáles eran.
Si hubiese sido capaz de disfrutar de la poesía, hubiera advertido que se encontraba en la misma ciudad donde vivió el gran poeta chileno Pablo Neruda. Pasó por alto el detalle cuando hojeó el folleto turístico que había guardado en la mochila, aunque el nombre de La Sebastiana le produjo una sensación difícil de definir, cercana a la extrañeza, ya que pocas veces había escuchado ese nombre en su versión femenina.
Cuando terminó de asearse se dio cuenta que no había comido en todo el día y se decidió a buscar uno de esos restoranes que atraen a jóvenes viajeros de todo el mundo, sin darse cuenta que su ilusión de encontrar otro compañero de aventuras volvería a verse frustrada una vez más.
En efecto, si bien a esa hora la fonda estaba repleta, no encontró a ninguna persona interesante con quien hablar y se sumió en un silencio desolador que hizo que tuviera ganas de estar en casa de su madre, junto a sus hermanas, sus esposos y sus hijos. Esa sensación la inquietó todavía más, ya que tomó conciencia que estaba muy lejos de lo que en definitiva consideraba su familia. Pensó en escribir un e-mail y salió del local en dirección de un cyber café para cumplir con su cometido.
Caminó dos o tres cuadras por calles y veredas angostas mal iluminadas hasta que dio con un negocio donde adolescentes chilenos pasaban las horas jugando. Se sentó frente al ordenador número doce, abrió su casilla de correo y comenzó a escribir. Al cabo de unos minutos despachó el mensaje sin saber muy bien lo que decía y volvió a su sórdido cuarto de hotel.
Pensó que se avecinaba otra larga noche, similar a la que tantas veces había afrontado sin demasiada valentía, saliendo en la mayoría de los casos indemne, salvo algunas heridas que prefería no recordar y se había acostumbrado a confinar en el rincón más oscuro de su memoria.
Sin embargo, tras recostarse e intentar vanamente concentrarse en la lectura, sintió ganas de volver al mirador para observar las luces del puerto y la ciudad desde lo alto. Se incorporó en la cama desvencijada, tomó un abrigo ligero, se recogió la cabellera y salió a la calle para tomar un taxi.
El camino hacia el mirador se le hizo largo. El conductor, un chileno con rasgos mapuches, la interrogó de manera impiadosa. Evadió cada una de sus preguntas indiscretas, concentrándose en cada curva y contra curva, sabiendo que muy probablemente debería regresar a pie en medio de la madrugada.
Se bajó en el estacionamiento del café que había visitado por la mañana…

Sunday, July 27, 2008

Peregrinación a la colina de Wagner

(Por Juan Ángel Vela del Campo - El País) El Festival de Bayreuth se ajusta como un guante a las exigencias básicas que, según Steiner, debería cumplir un festival de música y teatro. Según el influyente filósofo, los festivales deben situarse en el terreno de la excepcionalidad, y a ellos se debe ir a ver o escuchar preferentemente aquello que no es posible ver o escuchar en los lugares donde se vive habitualmente.
Nadie sale de estampida al final aunque lleve siete horas de santificación wagneriana dentro
La excepcionalidad de Bayreuth (Alemania) está desde luego garantizada. Tiene un teatro único en el mundo pensado o soñado por Richard Wagner para representar sus obras, en particular Parsifal, que se estrenó allí en 1882, y El anillo del nibelungo con cuyo ciclo completo, en un prólogo y tres jornadas, se inauguró en 1876 el singular edificio de acústica en cierto modo vertical, sin foso orquestal a la vista del espectador y con patio de butacas en forma de anfiteatro.

Wagner escogió el lugar y se instaló con su familia en la Villa Wahnfried de la tranquila ciudad del norte de Baviera en abril de 1874. En el jardín de la parte posterior de la casa reposan sus restos en una tumba de extrema sencillez visitada por prácticamente todos los espectadores que se acercan a los festivales. También en Bayreuth, en el cementerio a la salida de la ciudad, se encuentran los restos mortales de Liszt. Y no excesivamente lejos de la casa-museo de Wagner se levanta uno de los teatros barrocos más bellos de Europa. Su imagen se difundió por todo el mundo hace unos años gracias a una película sobre Farinelli allí rodada. Pero a lo que íbamos, el 22 de mayo de 1872, día del 59 cumpleaños de Wagner, en la colina de Bayreuth, se puso la primera piedra del teatro destinado a hacer realidad la aspiración a la "obra de arte total", esa unión de música, teatro, escenografía, canto y pensamiento que Wagner perseguía con sus creaciones. Es imposible desligarse de la historia en una visita a Bayreuth. De la Historia de la Música y de la historia de la familia Wagner.
Entre otras razones, porque la familia Wagner ha regido siempre -y aún continúa haciéndolo- los destinos del festival. El propio compositor se encargó de las ediciones de 1876 y 1882. Su mujer Cósima tomó las riendas en 13 temporadas entre 1886 y 1906, periodo en el que se estrenaron Tristán e Isolda, Los maestros cantores de Núremberg y las tres óperas románticas: Tannhäuser, Lohengrin y El holandés errante. Su hijo Siegfried se hizo cargo del festival en 10 ocasiones entre 1908 y 1930 y Winifred Wagner, que en cierto modo politizó el festival por su amistad con Hitler, dirigió durante 1931, 1933, 1934 y el periodo 1936-44. Después llegarían, a partir de 1951, con el nuevo Bayreuth los años de normalización democrática, o de desnazificación si se quiere. Fue el momento de los nietos Wieland y Wolfgang al frente de la nave. Juntos hasta que falleció el primero en 1966 y, en solitario, Wolfgang desde 1967.
El pequeño de los nietos, Wolfgang, que cumplirá 89 años a finales de agosto, lleva, pues, 58 años reinando en la verde colina. Esta edición es la de su despedida. Pero la familia, si no pasan cosas imprevisibles, va a continuar al frente, con sus dos hijas de matrimonios diferentes. Katharina, de 30 años, directora de escena, es la que parece cortar el bacalao. Eva, de algo más de 60 años, aporta su experiencia musical, ligada a festivales como el de Aix-en-Provence. Katharina piropea en público ahora, con diminutivos cariñosos, a su hermanastra. Eva no se ha dejado ver por Bayreuth todavía este año.
La Fundación Richard Wagner, cuya existencia se remonta a 1973, parece que ve con buenos ojos esta solución. Es la que aporta los fondos económicos necesarios para la supervivencia. De lo que se trata es de salvaguardar la herencia artística de Wagner. Faltaría más.
La edición de Bayreuth 2008 tiene, pues, un significado especial. Es la del recambio. Circula una foto con un beso de Katharina a su padre que en los círculos wagnerianos ya se ha bautizado como el beso de Kundry, en referencia al personaje de Parsifal. Bromas aparte, este año se han programado en Bayreuth todos los dramas musicales mayores de Wagner, sin ninguna concesión a las óperas románticas. Son además las últimas producciones auspiciadas por Wolfgang Wagner a partir de 2005, por lo que su programación constituye una muestra impagable de la tendencia actual del festival.
Desde Tristán e Isolda, original de 2005, en la lectura doméstica del mito por Christoph Marthaler, hasta la nueva producción de este año de Parsifal, con ribetes de la historia de Alemania en paralelo dialéctico con la propia ópera, a cargo del joven noruego Stefan Herheim, se nota que algo fundamental está cambiando en Bayreuth. La propia biznieta Katharina se permitió poner en solfa en una escena de su juvenil, impetuosa y descarada dirección teatral de Los maestros cantores no solamente a Wagner -de cabezudo, bailando en calzoncillos- sino a figuras eminentes de la cultura alemana como Schiller, Goethe, Bach, Lessing, Kleist, Schinkel, Durero, Beethoven o Hölderlin. El "cambio" se nota también en las proyecciones o conciertos públicos al aire libre, bien con óperas como los controvertidos Maestros ya citados, bien con programas que combinan las oberturas superventas de Wagner con fragmentos de West side story, de Bernstein.
El incondicional, respetuoso y culto público de Bayreuth está aceptando bien en general las novedades. En el caso de Herheim y Marthaler, porque capta que se trata de aportaciones fundamentadas, aunque no siempre las comparta. En el caso de El anillo del nibelungo, porque dirige el nuevo dios musical wagneriano, Christian Thielemann. Sabe que la dirección escénica de un patriarca teatral como Tankred Dorst es de circunstancias por su inexperiencia operística. La intención original era Lars von Trier, pero el cineasta, en un gesto que le honra, confesó después de casi dos años de preparación, que no se sentía capaz de sacar adelante la aventura que le habían propuesto.
¿Qué ambiente respira en Bayreuth el espectador? ¿Es un festival de precios prohibitivos? ¿Existe una atmósfera decadente y lujosa, con la correspondiente dosis de glamour en vena? Hay mucha leyenda y muchos equívocos en estos temas. De entrada, al Festival de Bayreuth no acceden los que no aman la música de Wagner. Es una cita de militantes, de peregrinos. Una manifestación casi religiosa, con la música de Wagner como objeto de adoración.
Las representaciones son a las 16.00, los bancos son corridos, sin reposabrazos, el calor es asfixiante y si a alguien le da un mareo tiene que esperar a que termine el acto para salir pues las puertas están escrupulosamente cerradas con la sensación de claustrofobia que eso produce en algunos. En el otro platillo de la balanza la acústica es excepcional, el nivel artístico de coro y orquesta, admirable; y el público vive las representaciones con un silencio y una concentración ejemplares. No sale de estampida al terminar aunque lleve seis o siete horas de santificación wagneriana dentro. Aplaude, grita y patea el suelo de madera con fervor (el pateo es la máxima manifestación de aprobación) o, por el contrario, aúlla y abuchea con todas sus fuerzas si algo no le agrada. Todo está permitido menos la indiferencia. Las farmacias de la ciudad tienen nombres evocadores: Tannhäuser o Parsifal, por si alguien necesita un calmante para las emociones vividas.
Una inauguración como la de Bayreuth convoca a centenares de medios de comunicación y de curiosos que suben a la colina a ver quién viene. En este sentido únicamente la apertura de la temporada de la Scala de Milán se le puede comparar. Quizás ni siquiera Salzburgo, aunque la ciudad de Mozart tiene más glamour. En el atuendo se notan diferencias los últimos años. Antes era más tradicional y ahora es más de diseño. De trajes tradicionales ya no vienen ni las japonesas que, por cierto, en lo que va de año están siendo las más elegantes. En el lado masculino se ha relajado también la indumentaria y los trajes están ganado terreno a pasos agigantados al esmoquin. Las entradas no son caras (de 13 a 159 euros), el problema es cómo conseguirlas, con listas de espera de hasta siete años si uno no busca recetas ocultas, que las hay aunque el que las conoce no suelta prenda. La reventa prácticamente no existe, el que tiene una entrada no la suelta por nada. La ortodoxia wagneriana se sigue reuniendo en el restaurante Eule para comentar las jugadas más interesantes de las representaciones. Pero a Bayreuth no se va a comer, sino a purificarse con la música de Wagner. Sus óperas aquí son como unos ejercicios espirituales de la modernidad. El Festival de Bayreuth pasa página con la retirada del nietísimo Wolfgang Wagner, pero la fascinación de la música de Richard Wagner se mantiene con la misma intensidad de siempre.

Wednesday, July 09, 2008

Final con puntos suspensivos en Granada

El Festival Internacional de Música y Danza terminó ayer en puntos suspensivos, inacabado. Porque el público que abarrotaba el Palacio de Carlos V se quedó con ganas de más. De más Bruckner y de más Daniel Barenboim, un soberbio y magistral Daniel Barenboim que, al frente de la Staatskapelle de Berlín, concluyó el miniciclo que le ha dedicado al certamen granadino con la ejecución de las tres últimas sinfonías de Anton Bruckner. La Sinfonía numero 9 en Re menor, La inacabada, sonó de manera majestuosa y dejó entre el público la sensación de querer más, de seguir escuchando música. El festival se cerró como los grandes festivales: con un público entregado.La Novena de Bruckner, tal vez su sinfonía más mística y religiosa, es también el compendio de toda la obra sinfónica del maestro austriaco, un maestro que estuvo años casi destinado al olvido y que ahora vuelve a ser reivindicado como uno de los más grandes de su tiempo. Lo reivindica el público y lo reivindican los grandes festivales. Pero nunca fue ignorado por los grandes compositores, desde Mahler a Gustav Holst. En la obra de éstos siempre quedó la impronta bruckneriana.Barenboim, uno de los mayores especialistas en Bruckner, regaló al festival granadino tres auténticas joyas en los tres últimos días con la interpretación de La Séptima, la Octava y la Novena sinfonías, un regalo tan monumental como el propio Palacio de Carlos V, un regalo abrumador de tanta hermosura, de tanta belleza musical, de tanta perfección armónica.La última velada del certamen, la dedicada a la Novena, prometía ser una velada apoteósica. Después del éxito de los dos días anteriores, de la maestría con la que Barenboim y la Staatskapelle habían esculpidos las sinfonías, el público ya iba predispuesto a tener otra noche mágica. Y la tuvo.Daniel Barenboim es tremendo en la dirección, en el conocimiento tan profundo que tiene de la creación bruckneriana. Supo ver en él, en su manera de escribir, no el estilo de un compositor romántico y post-wagneriano, sino también de alguien que había bebido hasta su esencia la tradición musical del Barroco o de la música medieval. Y en la Novena hay mucho de eso, como ese segundo movimiento, ese Scherzo con movimiento y vivo, que tiene mucho de la fuerza del Barroco y que Gustav Holst debió estudiar hasta la saciedad antes de ponerse a escribir la partitura de Los planetas.Barenboim supo imprimir grandeza a toda la partitura, desde la imponente solemnidad del primer movimiento hasta la extinción sonora del tercer movimiento, el Adagio, que Bruckner, intuyendo ya su muerte, como había intuido la de Wagner, subtituló Despedida de la vida. No conseguiría más que esbozar algunos centenares de compases de lo que habría de ser el Cuarto Movimiento, por lo que la obra está, aparentemente, inacabada.Pero la forma en que Barenboim dirigió la partitura dio la sensación de que el Adagio es ciertamente el final, un final que se va apagando lentamente, como la vida, hasta fundirse sin estrépito en el silencio. Así quedó el Palacio de Carlos V. En puntos suspensivos. Hasta que estallaron los aplausos a rabiar. Más de cinco minutos. De no ser así, el director se habría despedido de Granada con una sensación de extrañeza. Los cinco minutos de aplausos son casi una obligación del público.

¿Congreso o Parlamento?

A mis treinta y nueve años vengo a descubrir, gracias a nuestra presidenta y al coro de legisladores y periodistas que la siguen con fidelidad, que en Argentina tenemos Parlamento en lugar de Congreso.
Justamente ella que exhibe como credencial principal el haber librado presuntas gestas de épica resistencia contra el menemismo en el Congreso, durante los oscuros años noventa, tiene la ocurrencia de cambiarle el nombre a la institución.
Vale recordar, al respecto, que en Argentina, como en la mayoría de los países latinoamericanos, la casa del pueblo se denomina Congreso y no Parlamento, tal como puede comprobarse con una simple consulta a un diccionario de la Real Academia Española.
No se trata de una disquisición meramente linguística, puesto que el yerro de la presidenta desnuda veleidades absolutistas o si se quiere, lo que es más risueño aún, pretensiones monárquicas. Esto no es nuevo, ya que la mayoría de los mandatarios sudamericanos sueñan con perpetuarse en el poder y hasta incluso cimentar dinastías, tal como hacen los reyes y príncipes, muy probablemente por su propia insignificancia y pequeñez.
En efecto, el sistema institucional argentino se basa en la Constitución de Filadelfia, que establece la división de poderes, a uno de los cuales llama Congreso.
Esta institución del poder público se caracteriza por la elección de sus integrantes por parte del pueblo, además de la distinción en dos cámaras, una alta y otra baja, conformada respectivamente por senadores y diputados.
La noción de Parlamento, además de tener origen en una tradición monárquica, ya que fueron creados para que los nobles controlaran a los monarcas precisamente, vaya casualidad, en la imposición de tributos, carece de tales divisiones y por consiguiente de representaciones territoriales, una condición indispensable para la existencia de un régimen federalista.
¿Por qué entonces nuestra presidenta se refiere al Congreso como Parlamento? Indudablemente por una mezcla de ignorancia y desprecio por la división de poderes, ya que como se dijo, a una monarca le queda mejor un fastuoso Parlamento que un austero Congreso.
Tampoco debe llamar la atención que el grueso de los legisladores y una buena parte de los periodistas políticos incorporen alegremente la ocurrencia de la mandataria, a quien suelen llamar Cristina, como si efectivamente fuera una reina en lugar de una presidenta.
Se podrá argumentar que las instituciones parlamentarias de la monarquía europea se “aggiornaron” y eso es cierto, aunque lo hicieron incorporando sabios preceptos de la Constitución de Filadelfia, de la cual nuestra propia carta Magna se nutrió directamente, hace más de un siglo y medio.
Cabe preguntarse, entonces, con qué fin identificamos a nuestra bien nacida institución con sus pares europeas de orígenes menos luminosos, si al fin y al cabo estas debieron inspirarse en la matriz filosófica de los congresos americanos.
Las razones de la confusión son más prosaicas de lo que suele creerse, ya que como se dijo, el kirchnerismo en particular y el justicialismo o peronismo en general detestan la división de poderes y conciben a la Justicia y al Congreso como meros órganos subsidiarios que carecen de toda autonomía e independencia.
Esto quedó perfectamente en evidencia cuando la presidenta remitió al Congreso, al que no ingenuamente llamó Parlamento, un proyecto de ley para que los diputados refrendaran una resolución ministerial, “a libro cerrado y sin ningún tipo de modificaciones”, como pretendió su marido, predecesor en el cargo y presidente del partido oficial.
Se trata de una actitud que desnuda una concepción autoritaria que desconoce los principios elementales del sistema constitucional argentino, basado en la división de poderes y en el carácter federal de la administración del gobierno.
¿Cómo puede pedírsele a un diputado o a un senador que vote en contra de los intereses de sus propias provincias? Solamente basándose en una doctrina política donde precisamente el presidente manda con los modos imperativos de un monarca y el Congreso devenido en Parlamento, es decir, casi sin representación ciudadana y territorial, acata y refrenda.
Los argentinos precisamente debemos recuperar el valor de nuestras instituciones de gobierno y mal podremos hacerlo si les cambiamos no solamente el nombre, sino también los principios en las que estas se fundan e inspiran.
América dio al mundo un sistema de gobierno que aún no pudo ser superado: la democracia liberal moderna. La transformación operada fue tal que hasta la vieja y orgullosa Europa debió imitarnos.
A lo largo del siglo XIX, las repúblicas libres de Latinoamérica, entre ellas la nuestra, se organizaron a partir de los sabios principios políticos de la Constitución de Filadelfia, creando las condiciones para su engrandecimiento.
Nuestro país nunca tuvo monarcas ni parlamento, aunque muchos de nuestros presidentes hayan soñado y sueñen con entronizarse en el poder, cimentando dinastías y clases políticas con pretensiones nobiliarias. Lo que bien se dice, bien se concibe, reza una antigua y sabia frase. Comencemos por nombrar a las cosas por su nombre, aunque no conozcamos a ciencia cierta y con exactitud sus significados, porque de esa manera sus secretos habrán de revelarse tarde o temprano.

Monday, June 23, 2008

Otero y el rescate de la Big Band

La agrupación liderada por el joven contrabajista fue una de las atracciones máximas del Festival Telecom 2008 que se desarrolló el sábado en el centro de eventos Metropolitano de la ciudad de Rosario y en el que además actuaron Moreno Veloso y Adriana Calcanhotto.

Otero ejerce una irresistible atracción sobre el público argentino, especialmente el más joven, no solamente por sus cuidadas composiciones, sino por la utilización de un formato, la gran banda, al que no estamos muy habituados por estas latitudes.
En ese sentido, la sección de vientos, conformada por cinco saxos, tres trompetas y un trombón, perfectamente amalgamados entre sí y con la sección rítmica, a cargo del propio Otero, de la batería y del piano rhodes, ofrece momentos deslumbrantes, donde además sobresale el virtuosismo de cada uno de sus integrantes.

Las composiciones ofrecidas por el grupo son eclécticas, aunque en todos los casos, ya sea cuando se advierten las claras influencias del jazz brasileño o del bebop, hard bop e incluso del funk, están excelente logradas y ejecutadas.
Con una formación algo reducida con respecto a la utilizada en la grabación de “Cuatro”, su último disco, Otero repasó ante un auditorio colmado piezas que corresponden a dicho CD y a trabajos anteriores como “Tres” y “D-Forma”.
Las interpretaciones que más se destacaron fueron “Brown” del último disco, un homenaje a James Brown, y “Mingusiana” de “Tres”, pieza escrita en memoria de Charles Mingus, ambas con notables influencias de bebop, hard bop y funk.
Pero no todo fue ritmo desenfrenado en la noche rosarina, dado que composiciones exquisitamente sutiles como “Flor” (del compacto “Tres”), tuvieron la virtud de lograr momentos de máxima intimidad y arrancaron justificados aplausos por parte del público.
La sección de vientos vuelve a lucirse con un juego de contrapunto que toma como base a la melodía y recuerda a compositores como Wyne Shorter y el brasileño Egberto Gismonti.
Las influencias son muchas, indudablemente, pero el conjunto y el resultado final es soberbio e invalorable.
La big band de Otero recuerda más a Quincy Jones que a Glenn Miller, aunque no por ello deja de rendirle tributo al swing con una dosis de creatividad y originalidad que no abunda, razón por la que resulta tan bienvenida.

Sunday, May 25, 2008

Rosariazo

Los intentos kirchneristas por neutralizar la masiva movilización que el campo argentino protagonizó ayer en esta ciudad, se estrellaron contra la férrea determinación de casi 300 mil productores agropecuarios de todo el país que volvieron a afirmar que no desean el conflicto sino producir y progresar en paz.
El nulo protagonismo que las entidades agropecuarias les dieron a las figuras políticas que llegaron a la ciudad con el fin de expresar su respaldo y beneficiarse con la popular movilización, dejó sin argumentos a los colaboradores de la presidenta, quienes afirmaron que se trataría de un acto opositor.



La impecable organización que no solamente evitó tumultos sino también incidentes, permitió que el mensaje del campo se hiciera todavía más claro y se pintara de celeste y blanco para extenderse, desde el Monumento Nacional a la Bandera, hacia el resto del país.


Unos dos mil periodistas, entre ellos quien escribe, tuvieron a cargo la cobertura del acto que fue transmitido en vivo por los principales canales de TV del país.

Sunday, May 18, 2008

Barcelona, un "parque temático"

Fundador de la mítica revista contracultural “Ajoblanco”, el catalán José "Pepe" Ribas, brindó en Rosario la clínica “Estados Alterados. Emergencias en el periodismo cultural” y cuestionó el denominado modelo barcelonés de desarrollo.
Durante la charla que ofreció en el Centro Cultural Parque de España de la ciudad de Rosario, Ribas se manifestó crítico del modelo barcelonés de desarrollo, señalando sin embargo que “este fue positivo hasta el año 1992”, cuando la ciudad catalana recibió los Juegos Olímpicos. “Se reconstruyeron los barrios marginales a través de un plan urbanizador, dotándoselos de los servicios básicos. Como la ciudad no tenía recursos para llevar a cabo dicho plan, se optó por utilizar a los juegos olímpicos como una excusa para obtener fondos de parte de Madrid, sin advertir que de esa manera ingresaron las multinacionales a la ciudad”, explicó.
“Hoy Barcelona es algo así como un parque temático que vive del turismo. Lo del diseño y todo lo demás es falso”, disparó con su franqueza habitual y agregó que “se han cargado todos los restaurantes y con ellos la cocina tradicional de Cataluña, algo que contradice los principios del nacionalismo que sí en cambio supieron aplicar los vascos”.
El editor de Ajoblanco indicó que “en Barcelona hoy prácticamente todo forma parte del sistema de franquicias, ya sean los restaurantes y las tiendas”.
Ribas también se refirió al momento actual de la cultura española, afirmando que existe una gran indiferencia por parte de los ciudadanos. “Hoy en mi país la gente se pasa todo”, sostuvo apelando a una expresión coloquial. “Los españoles de hoy se pasan el poder, los políticos, los periódicos, la televisión y lo único que interesa son los deportes o Internet”, afirmó.
No obstante, Ribas se definió como optimista dado que según su criterio, “la sociedad española se mantiene viva y no está aletargada, a diferencia de otras sociedades europeas”.
Asimismo, el intelectual español denunció que “el nacionalismo”, tanto en Cataluña como en otras regiones de España, “es la herramienta ideal para eliminar las reivindicaciones sociales”.


Exponente de la Contracultura
Formado por los jesuitas de Sarría, luego de culminar su bachillerato, Pepe Ribas ingresó a la Universidad de Barcelona para cursar la carrera de Derecho. Aunque, en la decadencia del franquismo, Ribas pudo darle rienda suelta a un proyecto que lo representaba mejor: la revista contracultural Ajoblanco, ésa que fundó con apenas veinte años y que, para 1977, tenía una tirada envidiable de cien mil ejemplares.
Desvinculado por algunos años de la dirección del proyecto, el catalán aprovechó el tiempo. En esa época creó Alfalfa (dedicada a la ecología) y La bañera (de contenidos literarios) y publicó además De que van las Comunas, Kavafis y la novela El Rostro Perdido. Entre 1987 y 2000 reflotó el proyecto Ajoblanco. Su visita a la Argentina se produce a poco de la edición nacional de “Los 70 a destajo”, un libro en el que rememora la experiencia de la mítica revista.
En su diálogo abierto con el público, Ribas abordó temas como la "producción de contenidos a partir de los cambios por los que atraviesa el texto según el medio y el lector, los condicionamientos de cada espacio, riesgos e interacción con el público", el "diseño y nuevos formatos, espacios y canales de expresión, tecnologías, lenguajes y saberes" y la "gestión de recursos, los medios masivos y los límites que imponen los grupos de poder versus la escasez de recursos del emprendimiento independiente".

Tuesday, April 29, 2008

Siempre el soul



Corinne Bailey Rae es una joven cantante británica que saltó a la fama con un disco que lleva su nombre y una voz tan cálida, sensual y llena de matices que recuerda a la mismísima Ella Fitzgerald. Poco atento a las nuevas figuras, la descubrí algo tarde a través de sus participaciones en discos de Herbie Hancock (River: The Joni Letters) y de Marcus Miller (Marcus). Cuando se unen el talento y la sensibilidad y se le suma el buen gusto el resultado está a la vista, o mejor dicho, al oído.

Sunday, April 20, 2008

Las momias de Azapa

El Museo Arqueológico San Miguel de Azapa se encuentra a doce kilómetro de Arica, en el extremo norte de Chile. Entre su enorme patrimonio se conservan y exhiben momias de la cultura Chinchorro que floreció en la región entre el 5000 y el 2000 AC. Para los antropólogos es la primera manifestación compleja de un culto a la muerte y a los antepasados en la costa árida sudamericana. Se manifiesta en el complicado proceso de momificación que consistía en la extracción de los músculos y las vísceras del difunto, los que eran sustituidos por vegetales, plumas, trozos de cuero, vellones de lana y otros materiales. Luego, el cuerpo era cubierto con una capa de arcilla. Con pelo humano confeccionaban una peluca que colocaban en la cabeza . Este proceso pasó por distintas etapas: al principio sólo se momificaba a los recién nacidos y a los niños, utilizando colores llamativos y acompañándolos con figuras de barro. En el clímax de la cultura, hacia 3000 AC, se momificaban representantes de todos los miembros de la sociedad y de todas las edades (hombre, mujeres, niños, adultos y ancianos), embadurnándolos con pigmentos rojo, negro y café. Durante el ocaso de esta cultura, sólo se aplicaba mascarillas de barro. Al parecer, las momias no se enterraban, sino que eran instaladas de pie, formando parte activa de los campamentos, tal vez como una marca territorial del linaje del grupo a partir de un ancestro común.
El desarrollo artístico Chinchorro quedó plasmado, casi exclusivamente, en el delicado ajuar de las momias y en cierto sentido, en el elaborado tratamiento que recibían los difuntos. Contaban con turbantes de cuerdas de fibra vegetal o animal torcidas, adornados con cuentas de concha y malaquita, que cubrían la cabeza deformada intencionalmente en vida. Los rostros eran cubiertos por finas máscaras de barro y los cuerpos envueltos con elaborados textiles de fibra animal y vegetal a modo de fajas y cordones. Estos combinan distintos colores según la época, primando los tonos crudos, ocres y terracotas. Los cuerpos descansan sobre esteras de fibra vegetal y sacos de piel animal. Muchas de las momias eran acompañadas de estólicas, cuchillos, arpones y otros instrumentos. A veces, también de láminas de cobre nativo o natural que iban dentro del conjunto funerario.

Monday, April 14, 2008

Primo Levi y el sufrimiento

La reedición en español de "Si no ahora, ¿cuándo?", del escritor italiano Primo Levi, invita a pensar no solamente en la resitencia judía contra el Holocausto, sino también, lo que podría ser más trascendente, en la naturaleza del sufrimiento humano.
Esta novela magistralmente narrada que su autor publicó en 1982 bucea en el océano del dolor y parece clasificar dos tipos de sufrimiento, el absurdo y el predeterminado.
Quizá la nación judía padeció los efectos de ambos, dado que no hay explicación lógica para la aniquilación de millones de personas, lo que transforma a la matanza en absurda.
Sin embargo, en su odio demencial, el genocida nazi apeló a una condición predeterminada, la noción de raza, lo que nos lleva al segundo tipo de sufrimiento.
"Auschwitz fue mi universidad", dijo el escritor turinés en alguna ocasión. Pasó dos años en esas "aulas del horror", experiencia que describió con crudeza y humanismo en su novela "Si esto es un hombre", publicada en 1947.
En "Si no es ahora, ¿cuándo?", se propone desmitificar la idea de una supuesta pasividad del pueblo judío ante el exterminio nazi, mediante el relato de la resistencia partisana, de la cual él mismo formó parte.

Friday, April 04, 2008

De non grata a persona agradecida

Jorge Edwards ganó el Premio iberoamericano de narrativa Planeta Casamérica dotado con 200 mil dólares con una novela de sobre su tema preferido: los años setenta. Con La casa de Dostoievski, que narra la historia de un grupo de poetas que se reunía en Santiago de Chile, entre los años 50 y los 80, regresa a esos temas que lo obsesionaron durante décadas: la génesis de la poesía, los misterios de la política, el Chile de Salvador Allende y los tiempos en que la Revolución Cubana se sumía en el desencanto con el Caso Padilla –el poeta acusado de espía de la CIA por Fidel Castro y obligado a una retractación pública a principios de los años setenta–, motivos que el autor ya había tocado en Persona non grata. Vestido con una camisa, un pantalón y un saco color caqui, Edwards –cuentista, novelista, periodista y ensayista– está apoltronado en un sillón de color terracota, en un salón de un hotel con vista a la Plaza San Martín. “Estoy muy contento porque éste es un premio nuevo, en el que se anotaron muchos escritores de una generación menos a la mía. El libro parte de un recuerdo mío de esa casa ocupada por poetas, pintores, filósofos. Era un lugar mágico en una época en que todos en Chile querían ser poetas y los que no deseaban eso eran unos hombrecitos grises. Estábamos cerca de monstruos como Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, del grupo La Mandrágora. Es un texto generacional, la historia de un poeta de izquierda que viaja a Cuba y de pronto se tiene que acomodar a la dictadura pinochetista”, narra el autor de La mujer imaginaria y de Adiós, poeta.
–¿Su libro es un homenaje generacional?

–No sé si homenaje, es un retrato generacional, sí. El homenaje sería en tercer plano, con un tono muy corrosivo sobre los poetas, que no quedan muy bien parados. Tiene algo de esa picaresca que fue tan viva en el Santiago de Chile de los años 50, en la que había unos tipos temibles circulando en los bares, tomando un vino barato que dejaba una marca delatora en la boca. Entonces, narro la vida de uno de esos poetas del comienzo al final.

–Otra vez vuelve sobre el tema Padilla, ¿es una obsesión?

–Esta es una novela con un contenido político muy fuerte. El caso Padilla no podía estar ausente, porque para mí fue un hecho traumático, muy crítico, que reaparece siempre en mi memoria literaria. Pero no sé si lo llamaría una obsesión.

–Usted dijo que el protagonista de la novela no tiene nombre, ¿por qué?

–Lo llamo el Poeta y tiene cuatro nombres hipotéticos. Uno de ellos puede ser Enrique Lihn, pero él no estuvo en el caso Padilla, por ejemplo. Hay muchos elementos ficticios. Me gusta jugar con la incertidumbre porque eso genera un nosotros literario.

–Neruda es el poeta obligado de Chile, ¿cómo aparece en el libro?

–Como un fantasma al fondo del paisaje. Muchas veces se lo nombra como el Poeta oficial o Nerón, nos reíamos un poco de él, pero bueno, yo fui muy amigo de él, y por eso lo trato con mucho respeto. Digamos que ésta es una novela de memorias inventadas.

–También es una novela sobre la poesía, ¿no?

-La poesía es otro de mis temas preferidos. Renuncié a escribirla, pero no a leerla. Y siempre me rodeé de poetas, como Jorge Tellier, un escritor muy importante para mí, el borracho más lúcido que conocí en mi vida, con una memoria prodigiosa aun cuando estaba borracho.

-¿Por qué abandonó la poesía?

-Porque me sentía más seguro con el lenguaje narrativo, mi voz se hacía más personal. He publicado poesía en alguna revista, pero no las leo. Hay escritores que se leen a sí mismos. Han visto a Camilo José Cela leer sus libros y reírse y disfrutarlo, celebrándose. Yo no releo mis obras, leo otras cosas. Ahora estoy leyendo a un mexicano que se llama Guillermo Fadanelli y un libro de filosofía sobre el concepto del mal en Occidente. Y también estoy leyendo Ensayos de Montaigne, porque tengo ganas de escribir un ensayo sobre el ensayo.

–Usted tiene 76 años. ¿Ésta es una novela de nostalgia?

–No sé. Yo no me siento viejo (sonríe). No hay nostalgia en la tercera juventud. Además, mantengo mi vigor intelectual, juego al tenis, camino mucho.

–¿Compite ferozmente en el tenis?

–Si no, no sería tenis.

–¿Y en la literatura?

–No. En la escritura no hay competencia. Está uno y su obra, nada más. Es cierto que hay mucha vanidad, y es un error. Pero no hay mucho dinero en juego.

–Bueno, ahora ganó 200 mil dólares, ¿qué va a hacer?

–Tengo muchos gastos. Enviudé recientemente, y la enfermedad de mi mujer fue muy costosa. Además, tengo dos hijos a los que no les gusta trabajar; uno, por suerte, a los 48 años está sentando cabeza.


Publicado en www.criticadigital.com

Sunday, March 30, 2008

Viaje al Norte Grande

El Norte Grande chileno abarca las regiones de Tarapacá y Antofagasta (primera y segunda, respectivamente), un vasto territorio anexado tras la Guerra del Pacífico y ocupado en su mayor parte por el desierto de Atacama, el más seco del mundo. No todo es aridez extrema, sin embargo, dado que sobresalen valles milagrosamente fértiles como el de Azapa u oasis frondosos como el de Pica.
La diversidad biológica compite con la riqueza arqueológica y cultural que atesoran ciudades como San Pedro de Atacama, donde se preservan vestigios de pueblos de hasta casi 10 mil años de antiguedad.
El paso de Jama, pavimentado en su totalidad, ofrece una excelente vía de comunicación desde el norte argentino y vistas conmovedoras como la del volcán Licancabur, ubicado en el límite entre Chile y Bolivia.

Para acceder al Paso de Jama, desde Jujuy, hay que pasar por Purmamarca.
San Pedro de Atacama parece surgir desde el desierto mismo.


El puerto de Pisagua fue usado por Pinochet para masacrar a opositores.

El Morro de Arica, un símbolo del Norte Grande.


El Teatro de Iquique, vestigio de un pasado opulento.

Wednesday, March 05, 2008

China y las restricciones a la prensa

Con motivo de los próximos juegos olímpicos de Beijing, la Asociación Mundial de Periódicos (WAN por sus siglas en inglés) puso en marcha una campaña de concientización sobre las restricciones a la libertad de expresión que rigen en China.
Además de convocar a los miembros del Comité Olímpico Internacional, atletas, patrocinantes y medios de comunicación para ejercer presión sobre el gobierno chino para que cumpla con sus promesas de reforma, la entidad organizará una conferencia internacional cuyo objetivo principal será llamar la atención mundial sobre las condiciones represivas que existen en China en cuanto al ejercicio del periodismo, donde en la actualidad hay más de treinta periodistas y medio centenar de “cíber disidentes” detenidos.

Según la organización que agrupa a los principales diarios del planeta “los medios de comunicación chinos continúan estando bajo un control draconiano por parte del gobierno. Como se sabe, los Juegos Olímpicos de Beijing están modelándose para ser la vitrina de China, pero estos eventos no deberían tener lugar sin la oposición activa de los participantes contra las condiciones represivas que lo rodean. Sería un escándalo taparse los ojos ante las violaciones de los derechos humanos”, declaró recientemente el consejo directivo de la WAN.
Como se dijo, la campaña impulsada por la asociación incluye una conferencia mundial dedicada a la situación de la libertad de prensa en China que se desarrollará en el mes de abril próximo en París.
Los casos de periodistas encarcelados por cumplir con su misión de informar son tan extravagantes como horrorosos. Por ejemplo, Li Changqing, quien acaba de ganar la Pluma de Oro de la Libertad, fue arrestado por el gobierno chino por haber alertado a los ciudadanos sobre la aparición de una epidemia de dengue antes de que lo hicieran las autoridades.
“Las sanciones contra Li por haber avisado acerca de una grave amenaza para la salud pública muestra el absurdo y la bancarrota de la política de control de la prensa instaurada por el régimen chino”, declaró el consejo directivo de la WAN al analizar y expedirse sobre el caso.
Llama la atención la actitud del gobierno chino que no tiene pruritos a la hora de liberalizar su economía pero restringe de manera implacable libertades individuales como el derecho a informarse y a informar que, según los tratados internacionales, constituyen derechos humanos tan legítimos como irrevocables.

Thursday, February 28, 2008

Buenos Aires extranjerizada

La ciudad capital de la Argentina se encuentra atiborrada de turistas extranjeros, quienes a diferencia de los nativos, disfrutan de los beneficios del tipo de cambio. Puede vérselos en todos lados y provienen de las más diversas nacionalidades. El punto de mayor atracción es, sin dudas, Puerto Madero, una urbanización que pretende mostar un país que solamente existe para una selecta minoría.


Un pausa clásica, en medio del modernismo.

Puerto Madero sobrevive como una suerte de testimonio de la Argentina ilusoria que predominó durante los noventa, aunque no por ello deja de poseer cierto encanto, sobre todo por el contraste de estilos arquitectónicos clásicos y modernos.
El resto de la ciudad conserva su ángel, aunque apesta debido a la superpoblación y especialmente a las toneladas de basura que puede verse por doquier en las calles y avenidas.
La inseguridad es otra mancha para la que alguna vez fue considerada con justicia la Atenas de Sudamérica, dado que afecta no solamente a los turistas extranjeros sino a la población en general.

Friday, February 08, 2008

La moderación pragmática de Binner

A casi dos meses de haber asumido, el gobernador Hermes Binner ya dio suficientes muestras del rumbo que tomará su gestión. Las señales tempraneras indican que el mandatario no se apartará de su clásico estilo moderado, aunque combinará la actitud prudente con un pragmatismo que podría permitirle sobrevivir en el convulsionado ámbito político nacional.
El estilo binnerista quedó rápidamente plasmado con la intermediación de la provincia en el conflicto suscitado entre los productores tamberos y la industria láctea, donde sin provocar al gobierno nacional, resultó decisivo para revisar la decretada rebaja del precio de la materia prima, una medida que tuvo la única virtud de generar un enfrentamiento que causó enormes pérdidas al sector, sin repercutir en los más mínimo en el control de precios al consumidor.
El propio gobernador y su ministro de la Producción se encargaron de enfatizar que la provincia simplemente se limitó a facilitar el diálogo entre las partes en conflicto, acercando a la administración nacional una alternativa que permitió su resolución.
Apenas unas semanas después y luego de visitar al ministro de Economía, Martín Lousteau, a quien se le reclamó la compensación de deudas que la Nación mantiene con la Provincia, el sector cárnico recurrió al mandatario para que repita la experiencia en el conflicto cárnico.
Binner no perdió el tiempo y siguiendo un guión que al parecer ya se sabe de memoria, dijo a la prensa nacional que es necesario garantizar el precio de la carne al consumidor.
El nuevo estilo volvió a hacerse patente hace unos días, cuando el acuerdo sellado entre el ex presidente Néstor Kirchner y su ex ministro, Roberto Lavagna, provocó críticas virulentas en toda la oposición.
“Tenemos que vivir estas situaciones como un reencuentro de los partidarios. Es importante que se repongan y se recompongan los partidos políticos porque son la base de la renovación democrática en nuestro país, de acuerdo a nuestra Constitución y leyes”, sostuvo con su habitual serenidad.
La desdramatización del polémico acuerdo, como sostuvo la prensa nacional más benévola con el kirchnerismo, no solamente representa una forma de diferenciarse del grueso de la oposición, sino que además expresa un sentido político agudo que no abunda en la vida institucional actual del país.
La frase tampoco se encuentra desprovista de una sutil ironía, dado que el mentado “reencuentro de los partidarios” en realidad refiere al error cometido por el radicalismo al ofrecerle la candidatura a presidente al ex ministro de Kirchner.
Para un socialista el problema no consiste tanto en que el peronismo sustraiga dirigentes, sino que el propio partido ofrezca sus espacios de poder a peronistas arrepentidos.
Los partidos pequeños saben cómo deben manejarse frente a la constante tentación justicialista y podrían compartir sus conocimientos con la centenaria UCR.

Valiente cortesía
El decir popular asegura que lo cortés no quita lo valiente y este parece ser el caso, ya que la moderación de Binner no le impide generar acciones de gobierno que como en el caso de la lechería, contradicen decisiones de la administración nacional, posicionándolo como una figura opositora de creciente envergadura.
El juego no es nuevo, ya que Binner coqueteó desde un primer momento con el naciente kirchnerismo, cuando el hoy fuera de moda concepto de “transversalidad” le sirvió para convivir con un asfixiante régimen de acumulación de poder.
El sobrio estilo binnerista tampoco impide que se instrumente una histórica reforma del Estado provincial que no registra antecedentes en los últimos cuarenta años. No cabría esperar otra cosa del primer gobernador socialista de la historia argentina y el primero en Santa Fe en quebrar una hegemonía peronista de casi 25 años.

Monday, December 31, 2007

Rosas y una historia de la historia

Lucio V. Mansilla, el recordado autor de "Una excursión a los indios ranqueles", era sobrino de Juan Manuel de Rosas, puesto que su madre era la hermana menor del dictador. Quizás esa sea la razón por la que su biografía de Rosas, reeditada recientemente por la editorial Claridad, ofrezca una mirada más ecuánime que la de sus adversarios, aunque no por ello menos crítica.
El "ensayo histórico psicológico" de Mansilla recrea a un Rosas en extremo absolutista, producto de su propio contexto histórico social y de su historia familiar, como diría poco después el psicoanálisis.
La indagación social del autor tiene un doble valor, puesto que rescata testimonios de testigos y ofrece una clara visión sobre las condiciones que permitieron que Rosas se hiciera del control absoluto del poder de la república.
En ese sentido, resulta sumamente esclarecedor el capítulo donde se pregunta por qué la sociedad argentina aceptó mansamente la dictadura, describiendo situaciones que bien podrían haber tenido lugar en la nefasta segunda mitad del siglo XX.
"Por eso se ve que el hijo se va, que el padre se queda sirviendo a la dictadura. Y es incalculable el número de los que no saben ni por qué asintieron, ni por qué consintieron, ni por qué se degradaron cuando se les interroga varios años después", dice en uno de los párrafos más dramáticos de su ensayo.
"No todas las cabezas saben, como sabía Siégés, por qué hacía lo que se sabe durante el terror. Infinidad de hombres de bien están en el caso de Diderot, cuando habiéndole preguntado si podía explicar cierto pasaje de uno de sus viejos escritos, repuso: Lo comprendía, ciertamente, cuando lo escribí, pero ahora ya no lo comprendo", reflexiona después.